viernes, 13 de febrero de 2015
después del violeta
la emigración fue a la
antigua selva, de escalones
de oro y franjas eléctricas.
eucaliptos, cabras, eucaliptos y
cabras y toros. Cien toros.
_______
aunque no nos movíamos:
el viento, suburbio reemplazo
nos hacía recordar:
intermitencias,
recordar corazones en las
brasas, lémures.
_______
los toros y las boas.
su tensión y el aire se aquieta
sin brisa
- mantener la calma -
los toros y las boas.
su tensión y su reino improbable.
_______
( los ojos son la pena / más antigua que la selva / con prímulas doradas / pero ¡todo gris! gris elefantes. )
_______
luego un río como civilizaciones.
un río no real sino verdadero.
escalofríos galopantes,
- ahora duermen las pieles -
hablan de generar un espacio.
un silencio en movimiento
la emigración fue a la
antigua selva, de escalones
de oro y franjas eléctricas.
eucaliptos, cabras, eucaliptos y
cabras y toros. Cien toros.
_______
aunque no nos movíamos:
el viento, suburbio reemplazo
nos hacía recordar:
intermitencias,
recordar corazones en las
brasas, lémures.
_______
los toros y las boas.
su tensión y el aire se aquieta
sin brisa
- mantener la calma -
los toros y las boas.
su tensión y su reino improbable.
_______
( los ojos son la pena / más antigua que la selva / con prímulas doradas / pero ¡todo gris! gris elefantes. )
_______
luego un río como civilizaciones.
un río no real sino verdadero.
escalofríos galopantes,
- ahora duermen las pieles -
hablan de generar un espacio.
un silencio en movimiento
lunes, 2 de febrero de 2015
Asesinato de Severino Di Giovanni por Roberto Arlt
“El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. ¿Zoncera? ¿Nerviosidad? ¡Quién sabe! El reo se sienta reposadamente en el banquillo. Apoya la espalda y saca pecho. Mira arriba. Luego se inclina y parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate. Permanece así cuatro segundos. Un suboficial le cruza una soga al pecho, para que cuando los proyectiles lo maten no ruede por tierra. Di Giovanni gira la cabeza de derecha a izquierda y se deja amarrar. Ha formado el blanco pelotón fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Éste grita: “Venda no”.
”Mira tiesamente a los ejecutores. Emana voluntad. Si sufre o no, es un secreto. Pero permanece así, tieso, orgulloso. Di Giovanni permanece recto, apoyada la espalda en el respaldar. Sobre su cabeza, en una franja de muralla gris, se mueven piernas de soldados. Saca pecho. ¿Será para recibir las balas?
— Pelotón, firme. Apunten.
La voz del reo estalla metálica, vibrante:
— ¡Viva la anarquía!
— ¡Fuego!
— ¡Fuego!
”Resplandor subitáneo. Un cuerpo recio se ha convertido en una doblada lámina de papel. Las balas rompen la soga. El cuerpo cae de cabeza y queda en el pasto verde con las manos tocando las rodillas. Fogonazo del tiro de gracia.
”Las balas han escrito la última palabra en el cuerpo del reo. El rostro permanece sereno. Pálido. Los ojos entreabiertos. Un herrero martillea a los pies del cadáver. Quita los remaches del grillete y de la barra de hierro. Un médico lo observa. Certifica que el condenado ha muerto. Un señor, que ha venido de frac y con zapatos de baile, se retira con la galera en la coronilla. Parece que saliera del cabaret. Otro dice una mala palabra.
”Veo cuatro muchachos pálidos como muertos y desfigurados que se muerden los labios; son: Gauna, de La Razón, Álvarez, de Última Hora, Enrique González Tuñón, de Crítica y Gómez de El Mundo. Yo estoy como borracho. Pienso en los que se reían. Pienso que a la entrada de la Penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara:
— Está prohibido reírse.
— Está prohibido concurrir con zapatos de baile”.
Fuente: ARLT, Roberto, Obras completas, Buenos Aires, Omeba, 1981, en PIGNA, Felipe, Los Mitos de la Historia Argentina 3, Buenos Aires, Planeta, 2006.
”Las balas han escrito la última palabra en el cuerpo del reo. El rostro permanece sereno. Pálido. Los ojos entreabiertos. Un herrero martillea a los pies del cadáver. Quita los remaches del grillete y de la barra de hierro. Un médico lo observa. Certifica que el condenado ha muerto. Un señor, que ha venido de frac y con zapatos de baile, se retira con la galera en la coronilla. Parece que saliera del cabaret. Otro dice una mala palabra.
”Veo cuatro muchachos pálidos como muertos y desfigurados que se muerden los labios; son: Gauna, de La Razón, Álvarez, de Última Hora, Enrique González Tuñón, de Crítica y Gómez de El Mundo. Yo estoy como borracho. Pienso en los que se reían. Pienso que a la entrada de la Penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara:
— Está prohibido reírse.
— Está prohibido concurrir con zapatos de baile”.
Fuente: ARLT, Roberto, Obras completas, Buenos Aires, Omeba, 1981, en PIGNA, Felipe, Los Mitos de la Historia Argentina 3, Buenos Aires, Planeta, 2006.
domingo, 1 de febrero de 2015
sábado, 31 de enero de 2015
Gracias Madreselva por el líquido
y los nísperos.
Gracias Madreselva
y perdón por nuestra mano
frágil.
¿Ya habíamos estado en este bosque?
¿Ya nos habían hablado las ruinas?
Fragmentos de azul
como señales /
el valle como párpados.
/////////////
La selva es el Estruendo Primero
nosotros puro paisaje
(lunares)
y los nísperos.
Gracias Madreselva
y perdón por nuestra mano
frágil.
¿Ya habíamos estado en este bosque?
¿Ya nos habían hablado las ruinas?
Fragmentos de azul
como señales /
el valle como párpados.
/////////////
La selva es el Estruendo Primero
nosotros puro paisaje
(lunares)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)