pensá mañana )
La saliva de las bestias
no pierde el tiempo
en días menguantes,
vibra en un salvajismo
- anterior a los trinos
a los alerces-
mientras transpiran las torres
en llamas.
( tus ojos, la tristeza de las flores)
las manos sangran
las manos sangran
y esa sangre
- que no es alimento -
bañará un vientre,
el vientre del miedo.
cuando duermen hambrientos
fantasmas ( siempre hambrientos )
llueve en las viejas piletas.
en silencio, nadie quiere que despierten.