Tus pies cautivaron
las bestias
de la sombra emplumada
y frágil.
Tu danza y los látigos,
la gente enmascarada,
sólo un anexo del
sonido espeso y violento.
Bajá la señal.
Apagá los gestos.
Las luces nos espían,
trémulas.
Mantengamos el pacto
y caigamos en la trampa
de la noche.
Que se desmenucen las palabras
inservibles.
Lo estático le susurra
a la muerte.
Burlémonos,
en esta danza de
los mil ojos prófugos.